En la mayoría de los casos, los dientes o las encías se cepillan cuidadosamente al menos dos veces al día con un cepillo de dientes de cerdas suaves. Si tiene dientes, se utiliza una pequeña cantidad de pasta dentífrica. Si no tiene dientes, las encías y la lengua pueden limpiarse con un bastoncillo de espuma suave y húmedo. Algunos equipos médicos sugieren limpiar la boca cada dos o cuatro horas. El equipo médico podrá indicarle cuál es la opción más adecuada para su situación.
Gire ligeramente la cabeza hacia un lado durante la limpieza para evitar que el líquido entre en los pulmones. Puede utilizar una palangana pequeña o una taza para recoger el líquido. También es importante lavarse las manos antes y después de realizar los cuidados.
Antes de usar cualquier enjuague bucal, consulte con el equipo médico. Por lo general, se evita el uso de productos que contengan alcohol, ya que pueden resecar la boca y empeorar los síntomas. Mantener los labios hidratados con un bálsamo labial a base de agua también ayuda a aumentar la comodidad.